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Historia de la contaminación del ecosistema de Saladas
Los casos más relevantes son de las lagunas interiores: Soto, Rey, Ateí  y Chilca.

Aunque Saladas está rodeada de lagunas, en verano la población no cuenta con ningún balneario. La laguna Soto, por su ubicación estratégica, es la más importante pero por la falta de previsibilidad hoy se encuentra contaminada.

Pero el daño ambiental producidos en  las lagunas interiores de Saladas, no es un tema reciente, sino histórico.

A través del tiempo, se pueden contabilizar cuatro irreparables daños al ecosistema urbano de Saladas que parten desde mediados del siglo pasado.

Primer caso: Laguna Rey, situada sobre calles Lugones y Pellegrini, esta laguna fue el lugar elegido  por los soldados del fuerte o presidio de Las Saladas desde el año 1707 y los primeros habitantes, como  un lugar para abrevar caballos, ganado vacuno entre otros animales domesticos, lavado de ropas, extracción de agua para el aseo, entre otras utilizaciones, su degradación ambiental se inició en la década de 1940, con el vertido de efluentes industriales de una planta elaboradora de productos cítricos.

Segundo caso, al mismo tiempo que la “Lagunita Rey”, se iniciaba la contaminación de la laguna “Ateí” o “La Cruz”, situada en calle Defensa. Lugones y  Berón de Astrada, en este caso por la liberación de efluentes domiciliarios.

El tercer caso se dio con la contaminación de la laguna “Chilca” o “Guazu”, espejo de agua, que inspiro en varias obras literarias al eximio escritor saladeño Don Gerardo Pisarello, esta laguna fue contaminada por un saladero de cueros en la década de 1970, anteriormente era un balneario alternativo a la de la entonces majestuosa laguna Soto.

Cuarto caso es el más grave daño al ecosistema de Saladas, la laguna “Soto”, donde en el año 1928 se inauguró el balneario “Gobernador  Benjamín S. González”, del cual aún  siguen en pie algunas obras de infraestructura (en Imágen ilustrativa), como ser el murallón, ya como mudos testigos de tiempos de esplendor.

La contaminación de este extenso espejo de agua se inició a principio de  la década de 1980, con el vertido de efluentes cloacales del Complejo Habitacional “Don Bosco”. Esta laguna es parte del humedal ubicado al sur del casco céntrico.

Esta obra de red cloacal fue realizada sin ningún tipo de planificación por parte de las autoridades responsables del Gobierno provincial, provocaron la contaminación de sus aguas con residuos cloacales y entonces el balneario dejó de funcionar como tal.

Aparentemente los “ingenieros”, creyeron que si liberaban los efluentes en el humedal sur de Saladas (cañadas), estaba a salvo la laguna Soto, pero como la laguna Soto no desagüa en el humedal, sino que el agua del humedal desagua en la laguna Soto. Ergo: los efluentes iban a para a la laguna Soto.

Es tan simple verificar este mecanismo de desagüe del humedal a la laguna Soto, ¿Cómo?...con una caña de pescar con boya desde el lateral sur del puente de la ruta provincial Nº 13 que separa la laguna Soto del humedal, las boyas en el agua tienden a correr desde el humedal hacia la laguna Soto por acción la correntada en esa dirección, nunca de la laguna Soto en dirección al humedal.

Años después este desagüe de vertidos cloacales fue eliminada…pero el daño ambiental cuasi irreparable  ya estaba hecho.  

A partir de allí se sucedieron numerosos estudios científicos: Aguas de Corrientes, Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), el Instituto Correntino del Agua y el Ambiente (ICAA) y el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL), ninguno de ellos dieron una solución cierta a esta problemática ambiental.

Desde esta redacción  a través de la investigación y observación,  consideramos  incierto el futuro de los cuatro espejos de agua, que hacemos mención en la nota, teniendo en cuenta que son receptores del agua pluvial  de la ciudad, agua que salen de los domicilios y vía pública, como del desborde de la red cloacal y el trasvasamiento de agua de pozos ciegos de la napa freática, todos ellos con el consiguiente arrastre de materias orgánicas e inertes que mantienen o acrecientan el grado de contaminación.

De la Redacción de Mi Saladas / lunes 20 de noviembre de 2017