Pequeñas historias de pueblo, a muchos les puede interesar a otros, no tanto.
Se denomina obra pública a todos los trabajos de construcción, ya sean infraestructuras o edificación, promovidos por una administración de gobierno (en oposición a la obra privada) teniendo como objetivo el beneficio de la comunidad.
En estos días que vemos la construcción de cordones cuneta para el posterior pavimentado de la cuadra de calle Lugones, entre Sarmiento y Pellegrini, es bueno ahondar sobre la obra pública en la ciudad de Saladas, algo que no está registrado en ninguna parte.
Iré por partes, sustentándome en pocos documentos y los argumentos principales desde la transmisión oral,(salvando los relatos subjetivos, que puedan darse) reitero no soy historiador, solo veo un “mojón” en mi pueblo e inicio una investigación periodística.
La actual calle Lugones, en la época de la colonia (en el año 1707), al instalarse el fuerte o presidio de Las Saladas en agosto de 1707, desde este fortín, nombraron a dicha calle con el nombre de “Calle del Rey”, al ser Realenga la entonces Las Saladas (realenga se aplicaba al pueblo que no pertenecía a un señor o a una orden, sino que dependía de forma directa del rey.
En aquella época quizás la actual calle Lugones, tenía una longitud de aproximadamente dos cuadras y fracción, comenzando en el camino real (calle 25 de mayo) y finalizando en el espejo de agua al sur, que tomó el nombre de la calle (Laguna del Rey o “Lagunita Rey”, como se lo conoce en la actualidad).
Con el crecimiento de la ciudad, esta laguna interior paso a ser un obstáculo para la incipiente ciudad, obstáculo que fue el promotor de la obra pública urbana de Saladas.
La primera obra pública urbana de la ciudad de Saladas, fue ejecutada por la administración de la entonces Comisión Municipal de la Villa de Las Saladas encabezada por el inmigrante español, Don Castor Rodríguez, entre los años 1901 y 1903 (Las Saladas fue declarada Villa por Ley 101/1825 del 11 de Junio de 1825).
Vayamos nuevamente a la pionera obra pública, la Comisión Municipal, contrató carros, algunos tirados por bueyes y otros por caballos, para el acarreo de tierra destinado a construir el terraplén que hasta hoy día se encuentra en uso.
Sin embargo esta obra pública, adolecía de una falla, su nivel era demasiado bajo, por lo que en cada lluvia de mediana intensidad, el camino quedaba tapado por el agua.
A mediados del siglo pasado (tipo década de 1940), el problema se profundizó, con el vertido de efluentes de una planta elaboradora de subproductos cítricos que elevaban el nivel de la laguna, cuya edificación semi-destruida, se resiste a desaparecer, como si quisiera ser el vestigio sobresaliente de una Saladas que nació con pujanza, ruinas situadas en la intersección de calle Pellegrini con Alvear.
Otra administración municipal (siempre a mediados del siglo pasado) decidió tomar cartas en el asunto, procediendo a levantar más la altura del terraplén, volcando tierra y con la apertura de la conocida “Zanja de Lely”, que fue el primer desagüe de envergadura realizado en Saladas y derivaba el excedente de agua de la laguna rey hacia el humedal situado al sur de Saladas.
Ahora surge “la pregunta del millón”, ¿Por qué se llama al canal de desagüe la “Zanja de Lely”?, era el punto que me faltaba para esta nota de investigación. Tomó el nombre del domicilio de Don “Lely” Niveyro, situado en Vidal y Lugones, otras fuentes aseguran que Don “Lely” Niveyro fue quien dirigió la obra de construcción del canal de desagüe, teniendo en cuenta sus conocimientos de albañilería.
En fin queda claro de dónde deriva el nombre de “Zanja de Lely”.
Agradezco los datos aportados a esta investigación a José Miguel Bonnet, Nicandro “Licá” Herrera y Juan Carlos “Cacho” González, que con su colaboración desentrañamos estas pequeñas historias de nuestro pueblo.
Por Director Mi Saladas
Lunes, 16 de julio de 2018