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MILAGRO EN TIEMPOS DE GUERRA. OCURRIÓ EN 1843 Y AUN NO TIENE EXPLICACIÓN LÓGICA
El enigma de la Dama de Laguna Brava
Un caso asombroso y sorprendente ocurrió horas antes de la batalla a las puertas de la ciudad, cuando una misteriosa mujer informó al jefe correntino Joaquín de Madariaga, el lugar preciso donde acampaba el ejército invasor. Gracias a este dato vital, las tropas correntinas, inferiores en número, lograron un gran triunfo en todos los frentes.



Un caso asombroso y sorprendente ocurrió horas antes de la batalla a las puertas de la ciudad, cuando una misteriosa mujer informó al jefe correntino Joaquín de Madariaga, el lugar preciso donde acampaba el ejército invasor. Gracias a este dato vital, las tropas correntinas, inferiores en número, lograron un gran triunfo en todos los frentes.

POR FRANCISCO VILLAGRÁN
ESPECIAL PARA EL LITORAL

Corrientes es tierra de enigmas, misterios y leyendas que se mezclan y entrelazan formando un entramado entre la realidad y la ficción que es muy difícil de separar. A lo largo de la historia de nuestra provincia han sucedido muchos hechos que no tienen una explicación racional y lógica, y desafían a muchos investigadores e historiadores que no han podido dilucidar sorprendentes y enigmáticos casos. Uno de ellos es el conocido como el de La Dama Misteriosa, que hasta hoy permanece en el misterio. ¿Pero cuál fue  la historia?

En mayo de 1843, un ejército de 2.000 soldados entrerrianos al mando de los coroneles Galán y Ramírez, enviados por Urquiza, acampó en la entrada de la ciudad de Corrientes, a orillas de la Laguna Brava, con intenciones de tomar la ciudad. Las fuerzas correntinas, dispersas y mal pertrechadas, estaban organizándose al mando del teniente coronel Joaquín de Madariaga. Una gran actividad se desplegaba ese 6 de mayo de 1843 en el campamento de los correntinos, alistándose para la inminente batalla.

Madariaga estaba dando sus últimas órdenes en un lugar llamado Quinta de los Navarro, cuando una patrulla se presentó ante el jefe correntino diciéndole que había una mujer que quería hablar con él. Según el historiador Hernán Félix Gómez, “se trataba de una joven con un chal celeste”; en cambio, para otro historiador, Manuel Vicente Figuerero, “era una mujer entrada en años, que vestía de blanco y cabalgaba un caballo muy flaco”. El teniente coronel Simeón Martínez, segundo de Urquiza, fue testigo presencial del hecho.

La mujer le dijo a Madariaga: “He venido expresamente a buscarlo para trasmitirle el lugar exacto donde está el enemigo. Hace una hora, más o menos, acampó cerca de la Laguna Brava, están completamente descuidados, no tienen guardia ni avanzadas. Han desensillado sus caballos y se preparan para carnear, si usted se apura y los ataca por el lado de los montes de la derecha, los derrotará fácilmente”.

Los correntinos, conocedores de la zona, confirmaron plenamente el informe de la mujer, y Madariaga, sin vacilar, ordenó el ataque de inmediato. “El triunfo es nuestro”, les dijo a sus soldados. Y dirigiéndose a la mujer, le expresó: “Ve a la Capital a buscarme cuando regrese triunfante, te recompensaré en nombre de la Patria por el servicio que le prestaste”. Y fue así que, efectivamente, Madariaga, protegido por los abundantes bosques de naranjos que había en la zona, se acercó sigilosamente al enemigo, lo sorprendió y lo derrotó por completo.
 
DETALLES
Comenta al respecto el historiador Manuel F. Mantilla: “En la tarde del 6 de mayo fue sorprendido y destruido el ejército de Galán; era tal la confianza, que descansaban sin ninguna preocupación.

La osadía de Madariaga le dio un triunfo increíble. Los entrerrianos no resistieron, salieron a correr sorprendidos en todas direcciones ante la carga de los correntinos; muchos fueron echados al Riachuelo, extraordinariamente crecido, donde se ahogaron. Los que lograron cruzar el cerco fueron alcanzados en Paso Oscuro, del río Corriente, por la caballería que cubría la línea del Batel, que finalmente los venció y expulsó de la provincia.

El ejército invasor tuvo muchas bajas. Luego de tan brillante victoria, los correntinos entraron triunfantes a la Capital. El jefe militar y gobernador, Joaquín de Madariaga, no se olvidó de los servicios de la extraña mujer y pidió por ella, pero nunca nadie más la volvió a ver ni saber nada de ella. Cuenta la tradición que toda la ciudad hablaba sobre la identidad de la misteriosa dama, tejiéndose conjeturas sobre su identidad. Muchos usaron la  palabra milagro”.

El general Madariaga ordenó realizar un tedeum en agradecimiento en el templo de Nuestra Señora de la Merced y cuentan que cuando se dirigió al altar de la Virgen para ofrendarle su sable, observó que la puerta de la cripta estaba entreabierta y que los ruedos de la falda del vestido de la Virgen estaban sucios, salpicados de rocío, pasto y barro.

Ante este hecho, ningún correntino de la época se atrevió a dudar de que fuera realmente un milagro. Historiadores como Hernán Gómez, Manuel V. Figuerero, Raúl Villegas y el presbítero Esteban Bajac, lo consideran un milagro, en tanto que Mantilla no está de acuerdo al respecto. La llamaron “La mensajera misteriosa” o “La Dama de Laguna Brava”. 

Pero en un aspecto todos se pusieron de acuerdo: lo cierto es que la dama y el hecho existieron, hay muchos testigos. ¿Quién era esta extraña mujer? ¿Fue realmente un milagro protagonizado por la propia Virgen? Nunca nadie supo más nada de ella, desapareció sin dejar rastros.

Un misterio más de la historia de Corrientes, tan rica en enigmas y leyendas, del que quizás nunca se conozca la verdad.
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FUENTE:  DIARIO EL LITORAL DE CORRIENTES

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Sábado, 10 de junio de 2017