La ingeniosa y antigua Moledora de Maíz, fue imaginada y fabricada por Don Evaristo Ojeda en el año 1947. Don Evaristo Ojeda, estuvo casado con Doña María Concepción Riquelme, de cuyo matrimonio, nacieron seis hijos, entre ellos, Carlos Ojeda quien propuso al Intendente Municipal de Saladas, Sr. SantosOmar Herrero, la donación de la misma, a la Municipalidad de la ciudad de Saladas, a efectos de pasar a conformar el patrimonio histórico del Museo Histórico de Saladas.
Don Evaristo, oriundo de Raíces Norte, Departamento de Bella Vista y Doña María Concepción, saladeña, luego de vivir en el paraje bellavistense se radicaron en Paso Cardo-Colonia Cabral de Saladas, para luego de varios años de vivir en los parajes antes mencionados, culminaron estableciéndose definitivamente en la ciudad de Saladas.
la Moledora de Maíz, la que es donada al Municipio saladeño por los seis hermanos Ojeda, para ser expuesto en el Museo Histórico Nacional Juan Bautista Cabral de Saladas, cumpliendo de esta manera con un deseo en vida de Don Evaristo, de que la Moledora de Maíz, de su invención, sea patrimonio del Museo saladeño.
Para formalizar la donación en cuestión, se deberá seguir el trámite previsto por la Carta Orgánica Municipal de Saladas, establecido en su artículo 153 inciso 23.
EL DATO MI SALADAS: La relación entre el patrimonio histórico-cultural y la educación es de gran actualidad. No se dice nada nuevo cuando se afirma que existe una clara tendencia hacia la revalorización de los bienes patrimoniales y a su utilización como recurso educativo. En Saladas, uno de los pueblos correntinos de mayor riqueza en vestigios que corresponden a un pasado histórico muy antiguo, y en este caso (Moledora de Maíz), reciente del siglo pasado, lo que no deja de ameritar su alto valor histórico, de una sociedad que buscaba progresar (o sobrevivir) en un contexto, signado por la casi total falta de instrumentos necesarios para sobrellevar la dura vida cotidiana.
Si observamos la historia de los pueblos y la propia humanidad, encontramos errores que se repiten de forma constante, Saladas no fue la excepción, teniendo en cuenta que a través de 340 años (1676-2016), se perdieron innumerables vestigios de nuestro pasado, sumiéndonos en una nebulosa, en cuanto al conocimiento de nuestra historia, y que quienes aman a nuestro pueblo desde su incierto nacimiento como tal, buscan armar un rompecabezas con datos de transmisión oral y bibliografías dispersas, a todos estos, debemos felicitarnos, aunque sus logros hayan sido ínfimos y quede tanto por hacer.
Esta donación, aunque en la profusa historia de Saladas, pareciera ser reciente, tiene un gran valor, si se toma como el punto de partida para la recuperación de materiales que activen el gran número de repertorios patrimoniales, (que aun quedan en casas de familia e instituciones), destinados al conocimiento de nuestro acervo histórico-cultural, para las generaciones de saladeños, actuales y venideras.
Martes, 25 de octubre de 2016