Usted es el visitante n°: 12619436
Seguinos en:
Doña Estefa: Una historia saladeña, contada en primera persona

Y en estas estoy hoy. ..” en un viaje en el tiempo.  No hay nada de tristeza en ello; quizás algo de añoranza/ nostalgia. Además, ahora, el “contar algo en rueda de amigos» ha cambiado por la posibilidad de «decir», de relatar, de escribir y publicar en la  WEB”.

Y quiero pedir a quienes vivieron esto dejen su comentario en la Fan Page de Facebook MI SALADASII,  para ampliar  el contenido y relatar experiencias  y anécdotas del pasado reciente.

Recuerdo nítidamente, mi primer día de clase en la escuela Nº 97, allá por los  60´s, una cálida tarde de marzo, al ingresar por el portón que en aquel entonces se hallaba a mitad de cuadra por calle Lugones,(frente a los lapachos) con mis ojos de niño sorprendido, fije intensamente la  vista  en una señora, sentada en una banqueta de madera, posando en su regazo un canasto de mimbre, con un contenido extraño, …y como cantando decía: “Che areco co la Santa Catalina de Chiena y Centena” (lo que recientemente  averigüe  que describía esa frase en guaraní que me tradujeron asi: “Yo tengo la santa Catalina de Siena”, la última palabra “centena” nadie sabe a qué se refería.)

La señora de este relato., se trataba de Doña Etelvina Aguirre, más conocida como doña “ESTEFA LA MANICERA”

Era Doña Estefa, quien como un hada buena,  quedo grabada en mi memoria, una imagen  que no admite el olvido mío, ni del pueblo, en que yo he nacido. Doña Estefa fue la vendedora de maníes en cucuruchos confeccionados artesanalmente con papel de diarios. No pasó un mes y me convertí  en un experto adquirente de tales productos, al costo de  pesos 5, esos verdes billetes de antaño, mas allá de su parecido al dólar (que hoy nos trae dolor)  eran la divisa para comprar un cucurucho, (el verde con  que  me “empapelaban”  para  lograr concurra sin chistar a clases). A puro marketing  esta señora primero se apostaba en unos  de los ingreso de la Escuela Nº 97 al momento que llegaban los alumnos, para más tarde en los recreos  apostarse en una de las bases del mítico aljibe que se hallaba en el patio oeste de la escuela.

Sin saberlo  yo,  y por supuesto la Señora Estefa, era el inicio  del marketing  de los hoy pregonados  “quioscos saludables”  (claro en versión siglo XX).

Doña Estefa, adquiría la materia prima (los maníes) directamente a los pequeños productores, los tostaba en un horno de leña, en su domicilio entonces situado en la intersección de calles Bolívar y Defensa, donde hasta hoy se halla su capilla en honor de Santa Catalina de Siena.  Doña Estefa  vivía junto a su hijo PACHÍ, quien se movilizaba en sillas de ruedas,  quien  tenía una habilidad innata para construir barriletes (“Pandorgas” en el vocabulario del colectivo popular), me aseguraron memoriosos saladeños “Las pandorgas de Pachí volaban  hasta sin viento”

Doña Etelvina “Estefa “ Aguirre  nació en “Pago Piru” (2ª Sección Departamento de Saladas), en el año 1930 y falleció el 25 de noviembre de 1999, según reza la placa conmemorativa en donde descansan sus restos mortales, en  el cementerio “San Francisco de Asís” de la ciudad de Saladas.

Al finalizar la primaria e iniciar la secundaria en el mismo lugar, ya no vi más a la anciana de los maníes en la escuela normal, ya sería otra actora, la Sra Ramonita,  quien asumía la “obligación”, de alimentarnos, ya con distintos “menúes” , que consistían en primeras horas con un espumoso “Nescafe” y más tarde con el tradicional sanwiche de mortadela con las "galletas medianas calentitas”, que Don Gerónimo Acosta, les tenía preparada, en su panadería  artesanal  a leña de espinillos, por calle Sarmiento (en el lugar donde hoy funciona la casa central de una cadena de supermercados.

Pasaron décadas, hice kilómetros,  en cada punto que recorro por la provincia intente consumir un café, un sanwiche de mortadela, pero sin éxito para comparar con los que se consumían en la escuela normal de Saladas, cuando funcionaba en la escuela Nº 97.

Se preguntaran, quienes me conocen  y leen esta líneas (quizás cursi) “¿…y a este que le paso?”… nada paso, solo recuerdo y plasmo…porque no creo ser el único que vivió esta experiencia.

Me resulto imposible conseguir una fotografía  de doña Estefa, no me quedo alternativa que  armar un BASICO fotomontaje, para ilustrar la nota.

El Director misaladas.com.ar

Sábado, 18 de noviembre de 2016